Cuba y los múltiples disfraces de la contrarrevolución: la sociedad civil impoluta

A propósito de Cuba… De entre toda la vorágine de desinformación que se apoderó, en los últimos días, de las redes sociales y otros espacios de discusión pública, uno de los mensajes que más se replicó entre aquellos y aquellas que demandaban libertad para la sociedad cubana, el que quizá sea más representativo de ellos es ese que rezaba: «al pueblo no se le toca». Estas palabras, repetidas una y otra vez en infinidad de mensajes son importantes y significativas porque, a su vez, son indicativas de la prisión en la cual se encuentra la crítica social, a lo largo y ancho de América, así como al interior de Estados Unidos: en los tiempos que corren, es ya un sentido común el aceptar que la sociedad civil movilizada es, por antonomasia o por naturaleza, antítesis de las opresiones políticas, las injusticias económicas y los fundamentalismos culturales.

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Cataluña: entre izquierdas fragmentadas y el ascenso de VOX

A finales del 2017, Cataluña se colocó en el centro de múltiples debates a nivel internacional debido a las movilizaciones masivas que en aquel momento tuvieron lugar, gracias a un repunte sin precedentes en el sentimiento autonómico e independentista de la población que habita dicha comunidad, ubicada al noreste de la península ibérica, haciendo frontera con el territorio francés. Poco más de tres años y una epidemia de SARS-Cov-2 después, el 14 de febrero del 2021 se celebraron elecciones regionales para renovar el Parlament y, a juzgar por los resultados de la jornada, entre las pocas certezas que es posible vislumbrar acerca de las tensiones y la crisis política por la que atraviesan España, en general; y Cataluña, en particular; se hallan dos: las fuerzas del independentismo han crecido como nunca antes en la historia reciente del país, pero la derecha nacionalista, en una de sus expresiones más reaccionarias, también.

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Perspectivas de la ultraderecha europea en 2021

2021 será, sin duda, un año decisivo para múltiples naciones alrededor del mundo, debido, como es posible deducir, a las consecuencias que tras de sí arrastrarán los gobiernos aún en turno, relativas a los excesos o las ligerezas que dominaron el actuar de cada Estado, por un lado, en la contención de la propagación de la pandemia causada por la nueva cepa de Coronavirus (SARS-CoV-2); y por el otro, en la minimización de los estragos económicos sufridos por sus respectivas poblaciones. Y es que, en efecto, sostener ciertos niveles de equilibrio entre el distanciamiento y el confinamiento social, de cara a las necesidades sociales de consumo, en ninguna parte del mundo ha sido sencillo, ni en las economías centrales ni, mucho menos, en las periféricas, donde las capacidades de producción y las necesidades de consumo colectivas se hallan, además, reducidas en sus grados de autonomía relativa, debido a su condición de dependencia estructural respecto de los vaivenes de las grandes potencias.

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