Palestina y el antisemitismo judío

El mundo ha redescubierto la miseria y el sufrimiento en los que vive el pueblo palestino. No es ésta, por supuesto, la primera ocasión en que voltea su mirada hacia Oriente Medio, hacia los territorios que se disputan los tres grandes monoteísmos de Occidente: el cristianismo, el judaísmo y el islam. De vez en vez, de hecho, alguna coyuntura regional estalla y, entonces, gran parte de la comunidad internacional presta atención, aunque sea por un instante, a lo que sucede día con día en la zona. La violencia, la explotación, la devastación y la aniquilación del pueblo palestino, llevada a cabo por el gobierno de Israel, es cotidiana y no puramente coyuntural. Sin embargo, y a pesar de esa sistematicidad, que Palestina sea noticia sólo en las coyunturas es ya un signo que por sí mismo retrata de cuerpo entero la tragedia que vive esta sociedad: la soledad en la que se halla, en su lucha por existir como un Estado soberano. De ahí que, ahora que vuelve a ser el centro de innumerables discusiones, el mundo deba de aprovechar la atención de la que es objeto para impulsar una mayor visibilización y toma de conciencia sobre su tragedia.

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