Chile: cuando la rabia claudicó

El pasado 21 de noviembre del año en curso, la sociedad chilena fue convocada a las urnas con el propósito de renovar los 155 escaños que componen a la Cámara de Diputados, 27 de las cincuenta senadurías que conforman al Senado y, por supuesto, la presidencia del Estado. Desde las generales del 2017 —y dando por descontada la trascendencia intrínseca al plebiscito de octubre del 2020, a través del cual se logró la institucionalización de la rabia popular que en 2019 tomó las calles de la capital y de las principales ciudades chilenas para mercarle un alto a los abusos del neoliberalismo—, los comicios de este año fueron, sin lugar a dudas, uno de los ejercicios electorales más importantes a los que se ha tenido que enfrentar la ciudadanía chilena en los últimos veinte años, toda vez que de sus resultados depende el que la agenda progresista puesta en marcha por las protestas masivas del 2019 avance lo más profunda y ampliamente que le sea posible o, por lo contrario, simplemente se detenga sin llegar a conquistar las reivindicaciones que en principio se propuso.

Sigue leyendo