Luego de que la presidencia de Donald Trump publicara su nueva Estrategia de Seguridad Nacional en diciembre pasado, era cuestión de tiempo para que Perú fuera considerado como un país de atención prioritaria en los diseños geopolíticos regionales concebidos por el propio presidente estadounidense y por sus principales halcones en materia de política exterior y relaciones internacionales.
¿La razón? A mediados de noviembre del 2024, a unos 75 kilómetros al norte de la capital del país, las autoridades peruanas inauguraron el puerto de Chancay; hoy por hoy reconocido como el primero de su tipo en toda América Latina en virtud de que es una mega obra de infraestructura inteligente que, dicho sea de paso, no sólo parece estar destinada a dinamizar los intercambios comerciales entre China y el Perú sino que, más importante aún para la estrategia continental de Estados Unidos, es una obra de la que son propietarios y operadores mayoritarios capitales chinos, a través del consorcio Cosco Shipping Ports Chancay Perú S.A., del que hacen parte la estatal china COSCO Shipping Ports (60%) y la peruana Volcan Compañía Minera S.A.A. (40%).
Y es que, en efecto, de acuerdo con los principios de geopolítica y las valoraciones estratégicas que animan el espíritu de la susodicha Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense, la presencia china en tierras americanas es una de las principales amenazas identificadas por las élites yanquis representadas por el trumpismo. Y ello sin importar la forma concreta en que esa presencia se manifieste en el continente; es decir: ya sea mediante misiones diplomáticas permanentes o ad-hoc, a través de personal involucrado en ejercicios militares conjuntos o, por supuesto, por medio de sus corporaciones y, sobre todo, de las que son de propiedad estatal; que, por cierto, son la mayoría en América. Puestas así las cosas se entiende la advertencia lanzada por Donald Trump en días recientes respecto de las preocupaciones que levantaba en su gobierno la posibilidad de que la participación china en el puerto de Chancay implicase un golpe en contra de la soberanía peruana.
La pregunta obligada es, no obstante, ¿a razón de qué la administración de Trump emite esta advertencia al Perú hasta ahora, luego de que el megaproyecto de infraestructura en cuestión ya lleva poco más de un año en operaciones y, sobre todo, a poco más de un año de haber entrado en funciones el gobierno estadounidense actual?, ¿qué cambió en los días recientes?
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